martes, 19 de junio de 2007

La rata de rulos

Un día salí a la calle, miré al cielo y había cierta banda de conejitos voladores. Busqué los largavistas del vecino y mirando de cerca se apreciaba que volaban por medio de las orejas. Es eso comienzan a tener diarrea todos en simultáneo; es una suerte de lluvia histérica de caca multicolor. Me fuí corriendo adentro y me tropecé con al trompa de un elefante rosa. Entonces, con la boca toda rota le dije: ¿Te hacés el malo gil? ¡Rescatate boludo de mierda, eh!
Por suerte llegó mi tía que de mascota tiene una rata gigante de rulos y el elefante rosa se asustó. Linda la rata. Más linda que la tía.
Como estaba malherida, me fuí al hospital. Es médico estaba buenísimo pero me vomitó encima. Que lástima.

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