miércoles, 18 de abril de 2007

Lo que me pasó con unos cacos

El otro día estábase yo paseando en auto por ahí, cuando de repente en un semáforo paran dos cacos en bici y empiezan a mirar el auto con "cariño", uno de cada lado. Yo enseguida preparé el gas pimienta, por las dudas. Empiezan a gritar ¡EH, GATO! de la nada porque NO LES HICIMOS NADA y cuando corta el semáforo salimos rajando. Nos empezaron a perseguir como cinco cuadras hasta que - MALDITA SEA - nos para otro semáforo con un maldito auto adelante. Yo me pensé que nos iban a escupir o algo - por envidiosos - pero NO... De la nada se estalla el vidrio y aparece un agujero de mi lado - acompañante - ¡el cornudo le había pegado un cadenazo! Le vacié como tres litros de gas pimienta en los ojos y se quedó gritando ¡LA CONCHA DE TU MADRE!
Finalmente, tanto que se había hecho el malo, termino llorando y pidiendo que lo dejen tranquilo. Pendejo pajero, por lo menos se fué con un lindo regalito a su casa. Los ojos celestes de tan quemados por el gas.