jueves, 20 de agosto de 2009

¿Mah qué casa de Gran Hermano? ¡Mirá para afuera, boludo!

Estábase el día de ayer mi persona intoxicándose de tabaco en el balcón de mi casa con Michelín; cuando veo que llega mi vecinita de 15 años recién cumplidos y su ¿novio? a la puerta de su casa.
Me pongo a pensar (sí, a veces PIENSO) "que loco, pensar que hasta hace poco esta nena era re chiquita y ahora tiene novio"; pensamiento que me hizo dar cuenta que estoy pensando como una vieja chota.
No termino de pensar en "aaay, la nenaaa; que bonita que es" cuando estos chicos se ponen a apretar desaforadamente contra la puerta de la casa de la "nena". Faltaba ver volar corpiño, tanga y calzón para completar la escena; y no faltaba poco. Lengua para acá, pierna levantada para allá, despeinadas, tocaditas de culo, apoyadas, etc. Y eran las 4 de la tarde, nada de oscuridad ni intimidad que se les pueda ocurrir.
En el medio del "asunto" veo que el padre de la nena se asoma por la esquina en bicicleta; observando la situacíon desde 50 metros como un teleobjetivo, mientras los niños seguían meta matraca; ajenos a que venía el "padre de la nena".
Seee, enseguida se me dibujó una sonrisa increíblemente maldita, como la del gato de Cheshire. Cuando digo que "Soy mala hasta que se demuestre lo contrario"; deberían creerme. Me faltaban los pochoclos como para sentirme en el cine, espectante por la escena que estaba a punto de vivir. Me abrazo a mi gata, cruzo las piernas y espero a que llegue el guardabosques, pensando en la obra teatral que estaba a punto de presenciar: cachetada, grito, llanto y el clásico "no te quiero ver más con mi hija". ¡Ahhh!, no podía regodearme más. Pero NO.
Llega el padre con cara de traste, y la nena le dice: "¿Qué hacés papu en bici?"; el padre los saluda, y entra a la casa campante. Los niños, en ningún momento largaron el meta y ponga.
"¡Pero la concha de la lora, Michelín!" le digo a mi gata, y la pobre me entiende."¡Ni siquiera se corrieron, ni largaron ahora! ¡Pobre tipo, si fuera mi viejo se infarta!".
No; yo no era una santa pero respetaba espacios a esa edad.
Como para completar mi sorpresa; al otro día cuando vuelvo de mi trabajo, mi abuela me grita señalando hacia afuera de la ventana y señalando a los jóvenes seductores: "¡¡¡Mirá lo que están haciendo, mirá lo que están haciendo!!!". Y sí, la nena estaba como garchándoselo con ropa; rebotando, mientras los obreros de al lado parecían más sorprendidos que nosotras.
Juro que no entiendo nada. Mi gata me mira, y sé que si hablara me diría: "Los chicos de hoy son terribles, mami".

3 click y dejá tu comentario:

Marlongo! dijo...

Yo te llevo los pochoclos, avísame antes para ver la película juntos xD

wilson dijo...

Qe buen escrito nena..increible lo liviano de tu pluma para volar sobre el papel..un abrazo..sigo con mi novela yo..

Anónimo dijo...

Loca deberias escribir esto por plata! Lo que me reii! TERRIBLEEE